Último domingo adviento. UNA LUZ EN LA NOCHE

Último domingo adviento. UNA LUZ EN LA NOCHE

Esta entrada nos ayuda a vivir este último domingo de adviento, con ella comenzamos un comentario del P. Victor Hernández Arcediano sobre San José. Así nos preparamos para vivir este año especial de San José que nos ha propuesto el papa Francisco.

Evangelio del domingo

Lc 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

-«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel:

-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó:

-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó:

-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel


Para vivir el evangelio como hospitalarios

Este evangelio de la Anunciación es para nosotros muy conocido, toda nuestra relación con la Virgen nos lleva a mirarlo y comprender la relación que tiene con nuestra vida. Siempre que vamos a la gruta nos encontramos con quien dijo el primer Sí, y la que hizo posible que Cristo se hiciera hombre. Y nos sorprende este momento al descubrir cómo Dios cuenta con María, se nos da un anuncio que empieza por la palabra Alegría, ya ha sido bendecida por Dios; continua con una propuesta, que a nosotros nos supera, que nadie puede decir que se lo merece, serás la madre del Salvador; la pregunta de María, que manifiesta su libertad, su sorpresa, y su confianza; para terminar entregándose.

Esto que ocurrió en la Virgen de modo excepcional, también ocurre en cada uno de nosotros a su manera. También a mí la primera palabra sobre mi vida es una palabra de Alegría, decir “Dios me ama” significa que yo tengo un valor y una dignidad que nadie puede quitarme, ni siquiera yo mismo. Descubrir el valor que tienen todas las vidas, es lo que da sentido a la hospitalidad. Nosotros llamados a llevar a enfermos, discapacitados y peregrinos a Lourdes para que hagan en primer lugar esta experiencia de que sus vidas son cuidadas.

También como a María, se nos hace una propuesta para nuestra vida, de una manera o de otra también a nosotros se nos invita a acoger a Cristo y mostrarlo en el mundo. Y muchas veces nos parece imposible. En realidad se nos invita a descubrir que mi vida es una vocación, una llamada a la que le doy respuesta. Que no me tengo que inventar yo, cuantas veces nos agobiamos por nuestros proyectos, sino que me es dado. Descubrir que en cada sí que doy a Dios en lo concreto, desde el estudio, en mi enfermedad, o en la realidad que me corresponde mi vida cada vez va teniendo más sentido. La vocación la podemos entender como un compromiso para toda la vida, pero también se refiere a cómo vivo yo lo cotidiano.

Descubrir que también nosotros podemos preguntar a Dios sobre cómo vivir. Es más, antes que hacer muchos planes y proyectos, realmente vale la pena antes de la Navidad que nos paremos y nos pongamos en Dios y mostrarle la verdad de nosotros, con nuestros miedos, alegrías, esperanzas y, ¿por qué no?, también mostrarle nuestros pecados. Es de esta manera como también podremos dar un Sí,  como servidores, como hospitalarios.


Año de San José (1) Patrocinio de  san José.

Victor Hernández Arcediano

En este año que el santo padre Francisco nos invita a fijarnos en san José como patrón universal  de la iglesia, nos podemos hacer un par de preguntas para comprender lo que significa en nuestra vida y en la de la iglesia este patrocinio de San José. ¿Qué sabemos de san José? ¿Qué significa que  es nuestro patrón? Muchas veces acudimos a San José como una figurita del Belén en Navidad, como un personaje del que sabemos poco pero que es el protector de Jesús y de María, y por lo tanto tomamos como un protector. Pero descubramos más.

San José, nuestro patrón

Un patrón es un protector, pero si vamos a la definición, un patrón es una muestra para hacer algo similar a lo que se nos pone como ejemplo. En costura un patrón es la muestra que el diseñador da a la modista para que copie las características del traje que diseñó. Luego en el taller de costura  irán adaptando el diseño a nuestro cuerpo, ancho de hombros, talla, largo de las mangas, etc., para que lo que el diseñador pensó, sea fiel a su diseño y nos quede bien. También podemos pensar en los cuadernos de caligrafía con los que aprendíamos a escribir cuando éramos pequeños, en los que copiábamos una y otra vez un patrón de forma que poco a poco lográbamos que lo que escribíamos debajo se fuese pareciendo al modelo que nos ponían como ejemplo. El fin último no era solo la belleza de nuestra caligrafía y que fuera del mismo formato que la muestra, que también, si no que fuéramos capaces de trasmitir con nuestra propia letra un mensaje escrito.

Este es el sentido de patrón que hoy os invito a descubrir de San José y que este año nos anima el papa a descubrir. Para ello tenemos que tener delante y conocer cuál es el modelo que se nos propone para ajustar su fe a nuestra propia vida y que es lo que queremos trasmitir de nuestro patrón con nuestra propia letra, que es nuestra vida,  del mensaje que Dios nos da en la vida de San José.

¿Cómo es este patrón y cómo podemos adaptarlo a nuestra vida?

La iglesia, y en este año el santo padre, nos dan un patrón, el hombre del que Dios se sirvió como custodio del salvador. No se trata de que seamos un clon de san José, ni de que seamos solo unos imitadores de su vida.  No podemos convertirnos en un judío de la época del rey Herodes, etc. Pero de lo poco que nos cuenta el evangelio sobre José si podemos fijarnos en algunas cosas.

Trabajador, Carpintero.

Un aspecto que caracteriza a san José y que se ha destacado es su relación con el trabajo. San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo, colaborar en tarea creadora y transformadora de Dios.

Y nosotros ¿Cómo vivimos nuestro trabajo? ¿Solo desde lo económico o desde lo que me realiza y ayuda al plan de Dios para el mundo? ¿Y el trabajo de los demás? Busco la dignidad del otro o lo veo sólo como un producto más en la producción?

Enamorado

José es un hombre que sabe enamorarse, más allá del enamoramiento físico, como la persona que descubre en María la persona que complementa su vida y le da sentido pleno por encima de las dificultades y las dudas. Por ese amor se compromete, perdona, respeta, se mantiene en fidelidad, con un amor libre, arriesgando su vida y sus planes. Pero es también un enamorado del niño y de Dios.

Y yo ¿soy capaz de enamorarme o vivo encerrado en mi mismo? ¿Respeto el amor que entrego? ¿Me puedo enamorar por encima de lo físico? ¿Me es posible enamorarme de mis amigos, de los pobres, de mis compañeros, de Dios? ¿Soy capaz de poner mi vida en juego por amor, o sólo por el interés?

continuara


Testimonio hospitalario

Hola soy Mónica y junto con una prima mía, empezamos a hacer delantales para echar una mano a una sobrina enfermera. Era el 25 de marzo.

A los dos días otra sobrina médico me pidió que les pusiera mangas a los delantales para tener más protección y con la idea de que fuera fácil y se pudiera realizar con material casero, diseñé una bata hecha con bolsas de basura y cinta de embalar.

Parece mentira pero todo estaba cerrado y no conseguíamos cinta de embalar, y a veces ni bolsas de basura. Aún era el 27 de marzo, no imaginábamos lo que íbamos a conseguir… Una amiga subió a Instagram un video que hice para explicarle cómo se hacían las batas y, gracias al poder de las RRSS, empezaron a escribirme de todas partes para ayudar. Llegaron las primeras donaciones, tiendas que cerraban pero nos donaban su material, voluntarios, donaciones de grandes empresas…

Crecíamos como la espuma, nos preguntaban de fuera de Madrid y empezamos a hacer grupos para organizarnos mejor. En la primera semana de abril éramos ya más de 500 voluntarios en 17 ciudades y cuando acabamos fuimos más de 1500 voluntarios, llegamos a hacer más de 160.000 batas en España pero es que además nos llamaron de México, Colombia, UK y Honduras para que les explicara como hacerlo.

Los paquetes donde envolvíamos nuestras batas llevaban mensajes de ánimo para nuestros sanitarios que los hacían los hijos de las voluntarias. Era un voluntariado familiar.

Todos teníamos en común nuestra voluntad de servir a los demás y yo, como siempre, puse al Señor a guiar mis actos, en la mesa de trabajo tenía mi cruz.

Un buen día empecé a repartirlas porque nos falló uno de los voluntarios… ese día pude ver la cara de las personas que las recibían, el agradecimiento mutuo, cada uno en el otro…

Sólo en Madrid entregamos nuestras batas entre otros en los Hospitales de la Princesa, Quirón, Ntra. Sra. del Rosario, HM Móstoles, Severo Ochoa Leganés, pero también en el hospital Militar de Zaragoza, Infanta Sofía de Málaga, Hospital de Puerto Real, y en residencias de la Tercera Edad y de personas con discapacidad de toda España ..

Yo sólo fui un eslabón más de una cadena maravillosa de gente buena unidos para ayudar al prójimo.

 

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