Premio Princesa de Asturias

Premio Princesa de Asturias

Una noticia que es un alegría para la hospitalidad de Lourdes en Madrid.

Se ha hecho público que el premio Princesa de Asturias de la concordia es para los sanitarios. Entre los escogidos para recibirlo están dos farmacéuticas hospitalarias, las hermanas Mijimolli.

El sacrificio de sus padres, farmacéuticos ambos, que cuando empezó la pandemia siguieron trabajando, a pesar de ser mayores, y entregándose en la atención a los enfermos les llevó a contagiarse y fallecer con pocos días de diferencia.

Ellas peregrinan con nosotros y también hemos podido comprobar cómo han seguido trabajando en medio de una situación tan difícil, personal y socialmente, que se han convertido en ejemplo de la entrega. La hospitalidad se alegra de este reconocimiento, sobre todo en un ambiente tan dividido como el que tristemente sufrimos en España, nos lleva a descubrir que en el servicio que aprendemos en Lourdes está la respuesta al sufrimiento de nuestro mundo.

Muchísimas felicidades hermanas Mijimolli, y gracias a Dios también por la vida de vuestros padres.

Muchísimas felicidades y gracias a todos los Sanitarios españoles y en especial a todos los que formáis parte de nuestro magnifico  equipo sanitario en la Hospitalidad.

 

Como responsable del Equipo Sanitario de nuestra Hospitalidad es un orgullo comunicar que dos de nuestras farmacéuticas, las hermanas Carmen y Nieves Mijimolle han sido elegidas para representar al colectivo farmacéutico en la recogida del Premio a la Concordia otorgado por la Fundación Princesa de Asturias. Este premio se concede en la presente edición a todos los colectivos de sanitarios que lucharon y siguen luchando contra la pandemia de Covid-19.

Carmen y Nieves son farmacéuticas a pie de calle, de las que forman en muchos casos el primer escalón de la asistencia sanitaria. Son boticarias de raza, herederas de una tradición familiar. Aprendieron de sus padres, Tomás y Carmen, que su misión es estar al pie del cañón a las duras y a las maduras.

Y vinieron las “duras”, sus padres, aún con su avanzada edad, no dejaron de atender sus farmacias ayudando a sus hijas en los difíciles días del comienzo de la pandemia y el confinamiento. Y pasó lo peor, ambos se infectaron por el maldito virus. Ingresados los dos en un plazo de días, ambos tuvieron una lucha con la enfermedad que les llevó a la muerte con una diferencia de 48 horas.

Si es duro perder al padre o la madre, cómo será el perder a los dos casi al mismo tiempo. Y más aún, perderlos sin poder despedirse de ellos, sin poder prestarles el consuelo de la cercanía, el abrazo, el beso, la caricia.

Tuve ocasión de estar “cerca” de Carmen y Nieves en esos días terribles y de ellas aprendí una de las lecciones más importantes de mi vida. En esa lección me enseñaron el amor de hijas, la valentía ante el dolor, pero sobre todo fueron un testimonio de fe inquebrantable. Con la voz entrecortada me contaron cómo sus padres no quisieron dejar de estar al pie del cañón ayudando desde sus farmacias, incluso desoyendo las recomendaciones de sus hijas para que se quedaran en casa por el riesgo de contagio. Pero ellos sabían que su profesión era de servicio a los demás, incluso dando la vida por ellos. Y la dieron.

Ya en Lourdes, Carmen y Nieves han dado innumerables testimonios de entrega desinteresada, alegría y bien hacer. Pero en los momentos trágicos demostraron que sólo la fe da sentido al dolor y la muerte.

¿Qué mejor homenaje a sus padres y a todos los farmacéuticos que estuvieron y están en primera línea de la batalla contra el virus? Recoger el premio de la Concordia en estos tiempos de disensos, enfrentamientos, manipulaciones, es apostar por una sociedad más justa, más fraterna y más unida.

¡Gracias, Carmen y Nieves por vuestro ejemplo!

Xavier Santos Heredero

Jefe del Equipo Sanitario

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