NOVIEMBRE MES DE MEMORIA AGRADECIDA Y DE ESPERANZA QUE SE CUMPLE

NOVIEMBRE MES DE MEMORIA AGRADECIDA Y DE ESPERANZA QUE SE CUMPLE

Carta del consiliario a la hospitaludad mes de noviembre

Este año el mes de noviembre es especial porque nos lleva a cuidar la memoria de aquellos que han fallecido, la muerte este año nos ha tocado muy cerca y nos ha descubierto la fragilidad que habíamos tapado con tantas seguridades. Como hospitalidad hemos visto como la muerte ha llegado a familiares, amigos, gente cercana, peregrinos que venían con nosotros o en residencias donde estamos implicados. El ambiente, no podemos dejar de verlo, se está volviendo cada vez más difícil, parece que se la situación nos está pesando, se nos hace larga esta pandemia, y vemos cómo cada día los proyectos que nos eran habituales se siguen aplazando. Esperamos una vacuna y hacemos cuentas con las noticias que nos llegan para ver cuándo podremos retonar al ritmo anterior. Pero ¿será eso posible? El dolor de este tiempo ¿nos lo podrá borrar una vacuna? Cuantas veces hemos deseado levantarnos un día y que todo esto haya desaparecido, pensábamos que lo hubiera hecho el sol del verano para recomenzar este otoño. Creo que es un engaño plantearnos así la vida.

La Iglesia nos muestra, y esto lo vivimos en Lourdes, que si hay algo con lo que tenemos que hacer cuentas en nuestra vida es con nuestra fragilidad, que la muerte no es algo accidental que ocurre por algún fallo que con más ciencia hubiéramos solucionado. La realidad es que la muerte nos va acompañando, por eso es injusto dejar caer en el olvido las muertes de aquellos a los qué queremos, que poco consuela cuando me dicen “el tiempo lo cura todo” como si nuevas vivencias tapasen lo que nos duele.

El olvido no cura, sólo la memoria agradecida. Una memoria agradecida por aquellos que han pasado por mi vida, una memoria agradecida por aquellos que han muerto y hemos podido acompañar, pero sobretodo una memoria agradecida porque en ningún caso, ni siquiera ahora en el hospital, estuvieron solos, ya que en cada uno de ellos estaba Cristo acompañando a donde nadie puede acompañar. Porque en Cristo toda la muerte, y todas las muertes, son acompañadas por el Dios hecho hombre que abrazo hasta nuestra muerte. Por eso el lunes, día de los difuntos, al celebrar la misa lo haremos por todos los difuntos de la hospitalidad y nuestros seres queridos. Pediremos por ellos porque esperamos que sus vidas estén descansando en el Señor, porque la muerte no es la última palabra, como en el final del via crucis de Lourdes, hay quien ha quitado la piedra del sepulcro. También recordamos que este año se ha extendido las indulgencias por los difuntos a todo el mes, en la misas que se pidan por ellos.

Y así la Iglesia empieza el mes recordando que en nuestra vida hay una Esperanza que se cumple, y es en los santos, donde está esperanza se muestra. Ellos nos enseñaron con sus vidas que todo tiene sentido cuando se descubre el amor de Dios, cuando miramos la vida de Santa Bernadette es lo que vemos, pues en ella todo nace de un encuentro con la Virgen y la respuesta a una petición: “¿vendrías aquí durante quince días?” Y ese sí le cambio la vida. Este sí lo han dado a lo largo de la historia tantas personas, una multitud incontable dice el libro del Apocalipsis, o como dice el papa Francisco Los Santos  de la puerta de al lado. La Iglesia nos invita a vivir este domingo primero de noviembre, descubriendo que la Esperanza que movió a estos hombres es la que salva el mundo. Por encima de la fuerza del pecado, de la violencia, el mundo avanza por esta cantida ingente de santidad.

En los santos además del modelo, y del sentido de nuestra vida, la Iglesia nos habla de la intercesión ante Dios. También en ellos la vida de amor y de relación con Dios ahora sigue siendo real, por eso nos podemos confiar a ellos. Descubrir la amistad con los santos, nosotros pudimos en cierto modo, descubrir un poco de esta amistad con Santa Bernadette cuando estuvieron aquí sus reliquias, más importante que la caja que las traía es la vida del cielo la que nos hacía alzar la mirada. Por eso aunque hemos empezado hablando del dolor y de la muerte, ahora no podemos dejar de mirar con Esperanza a este tiempo, donde también nos encontramos con la santidad que podemos empezar a vivir ahora. Feliz día de todos los santos.

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