BAUTISMO DEL SEÑOR, ÚLTIMO DÍA DE NAVIDAD

BAUTISMO DEL SEÑOR, ÚLTIMO DÍA DE NAVIDAD

«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

Lecturas de la eucaristia

( Este domingo se pueden elegir entre dos bloques de lecturas, os proponemos uno de ellos)

 

Is 55, 1-11: Acudid por agua; escuchadme y viviréis.

 

Así dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?

 

Lectura sálmica: Is 12,2-6: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

 

El Señor es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

 

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación.

 

1Jn 5,1-9: El Espíritu, el agua y la sangre.

…Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardamos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?…

 

Evangelio Mc 1,7-11: Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.

En aquel tiempo, proclamaba Juan:

– «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:

  • «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

Para rezar con las lecturas

Hoy acaba el tiempo de Navidad, hemos hecho juntos un hermoso recorrido, como hospitalidad nos preparábamos en el adviento, y como hospitalidad celebramos el nacimiento del Señor en la Navidad. Junto a todas las meditaciones, los testimonios hospitalarios nos han mostrado una pequeña parte de lo que esta haciendo los equipos u hospitalarios que quieren vivir el espíritu de Lourdes en Madrid. Se nos han quedado muchos en el tintero pero cuando retomemos estos cuadernillos volverán a salir. Los testimonios también nos han ayudado a nuestra preparación y celebración de esta fiesta de Navidad, porque nos ayudan a aterrizar todo lo que vivimos desde la fe, también porque nos recuerdan que lo que hemos vivido en Lourdes no se agota en los días de la peregrinación, sino que ha de ser nuestro estilo de vida.

De hecho la festividad de hoy nos lleva a descubrir que la alegría de estos días no se circunscribe solo al tiempo navideño. En el evangelio Juan el Bautista hacía ya un bautismo que mostraba la necesidad de cambio, como dice la primera lectura nos hemos gastado, hemos puesto la ilusión, en muchas cosas que nos han dejado vacíos, reconocer el pecado, lo que nos hace mal ya es un primer paso. ¿Pero como será posible este cambio? ¿ si hago un cambio hacia donde ha de ser?

“Detrás de mí viene él que puede más que yo…” dice san Juan Bautista, reconocer que la respuesta me viene de Dios. El otro día celebrábamos a los magos, que eran hombres de todas las culturas, que en todas las situaciones reconocen a Jesús como Dios hecho hombre. Esto lo hemos vivido muchas veces en las peregrinaciones, personas con diversas situaciones, algunos con fe, otros sin ella, reconocen que algo ocurre en sus vidas al ir a la gruta. Hoy quien da testimonio y nos muestra la verdad de Jesús es Dios mismo, con esa voz que rasga el cielo y dice: “ Tú eres Hijo amado, mi predilecto”  Dios se nos ha hecho presente en nuestra vida, Dios es el primero que nos busca y se nos manifiesta.

Esta experiencia es la Gracia que puede mover nuestra vida, ya no se refiere solo a que yo quiera cambiar cosas e mi, sino que mi vida es amada en primer lugar por Dios que se pone en mi lugar.

Es más como el bautismo Jesús dice la verdad sobre quien es él, del mismo nuestro bautismo cristiano, también dice la verdad de quien somos nosotros. Una verdad que nos dice que Dios nos ve en su Hijo, que por él nosotros somos también hijos amados. De esta manera podemos vencer al mundo de una manera nueva, no porque yo la consiga, sino porque pertenezco a un Dios que se ha hecho hombre por mi.


Testimonio hospitalario

Una de las iniciativas de ayuda que surgieron durante el confinamiento nacida de gente de la hospitalidad fue “habla con un sacerdote”. Patricia Domínguez pensando en cómo ayudar a la gente que no podía salir de casa, a los que tenían familiares enfermos, o a los que habían perdido por la enfermedad a sus seres queridos y no habían podido despedirlos, creó con un compañero de estudios de Barcelona está página que sirvió durante esos meses. Preguntaron en la hospitalidad como poder difundir entre sacerdotes la iniciativa y ver qué servicios se podrían ofrecer, en menos de dos semanas consiguieron que más de cincuenta sacerdotes se apuntasen para recibir llamadas. De hecho cuando estaba empezando en seguida llegaron muchas preguntas desde América, y ya se tuvo que ceñir sólo a España. La gente podía hablar con un sacerdote por teléfono y así podían resolver dudas, pero sobretodo fue escuchar.

Al empezar por una hospitalaria desde el primer momento se unieron a esta iniciativa muchos sacerdotes vinculados con la hospitalidad. Al poco tiempo se juntaron muchos sacerdotes de diferentes lugares y se creó una lista de sacerdotes para poder atender. De hecho esto ya es algo que fue muy llamativo, como se unieron sacerdotes de diferentes ciudades, congregaciones, etc que no se conocían.

Para muchos de ellos fue un momento de acoger el dolor que venía de personas que se encontraban solos. Muchas veces sirvió para acompañar en el dolor a personas que acaban de fallecer sus familiares, otras personas se preguntaban cómo podían hacer frente a las dificultades que estaban viviendo, siempre terminaban encontrando a personas que mostraban su necesidad. A lo largo de las semanas poco a poco fue bajando el número de llamadas, a medida de que se empezaba a mover más la gente. La experiencia fue preciosa porque era una manera muy concreta de responder al dolor y a la muerte, que en esos días se había presentado de manera inesperada en nuestro mundo. En muchos momentos lo que más tranquilizaba era asegurar la oración y la eucaristía. Descubrir lo importante que es rezar unos por otros, saber que en esos momentos estamos unidos en el Señor, comprender hasta donde llega la comunión en la Iglesia.

Algo que llama la atención de esa iniciativa, y que tal vez nos puede ayudar en este tiempo que estamos viviendo es buscar respuestas nuevas a situaciones nuevas. Hace un año, cuantas cosas han cambiado, nos parecería raro haber iniciado algo así. De hecho ahora ya no funciona este servicio porque no hay esta necesidad, por eso lo importante es descubrir cuando hay que tomar una iniciativa, y cuando hay que dejarla. Es en el fondo la actitud mariana de hacer aquello que corresponde a la voluntad de Dios en el momento presente, sin atarnos a ella.

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