Adviento: esperanza iluminada. 1 DOMINGO DE ADVIENTO

Adviento: esperanza iluminada. 1 DOMINGO DE ADVIENTO

ADVIENTO HOSPITALARIO 

¡ Que alegría vivir este tiempo juntos! La Iglesia empieza este domingo un tiempo de preparación, en primer lugar porque los cristianos somos gente de Esperanza. Hoy más que nunca, seguimos siendo los que esperamos un encuentro que sana, que salva nuestro mundo, al encuentro de quien viene.
El adviento en primer lugar es tiempo de saber de donde viene nuestra esperanza, los cristianos esperamos a Cristo que vuelve en Gloria; por otro lado, también nos preparamos para celebrar la navidad, el recuerdo de su nacimiento donde Dios hecho Hombre se nos ha dado a conocer. Estas son las dos razones para iniciar este tiempo. Miramos al futuro porque Jesús vuelve, miramos al pasado porque Jesús ha nacido, y esto ilumina el presente.
Por eso me ayudaba ver la foto de los hospitalarios con las velas encendidas esperando algo. Una hospitalaria decía en un chat de grupo que la “pandemia parecía que también había afectado a la espiritualidad” y la verdad es que sí afecta porque todo lo humano tiene que ver con Cristo. Y así
descubrimos en nuestra hospitalidad testimonios de esperanza que os queremos mostrar. En este tiempo de tanta oscuridad hemos encontrado muchas razones para la esperanza, y lo sabemos porque también vuestro obrar ilumina nuestro mundo.

EVANGELIO DEL DOMINGO

Mc 13,33-37: Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!»

PARA REZAR EN CASA

Aprovechemos para hacer en este tiempo un momento de oración, puede ser con los tuyos y leyendo el evangelio de la eucaristía hagáis un momento de silencio y luego juntos recéis un padre nuestro y a la Virgen. Podéis encender una vela y junto a una imagen de María preparar la vela de
adviento.
También puede ser un momento de tu oración en la intimidad con Dios. Puedes pedir el don del Espíritu Santo y volver a leer el evangelio fíjate en cada uno de las palabras, como si fuera la primera vez, imagínate cómo las diría Cristo, como las escucharían la gente; pregunta te que te dicen a ti hoy, aquí y ahora, y ahora háblale tú, no tengas miedo de pedir, de darle gracias, de alabar. Ojalá puedas estar un rato en esta intimidad. Y después vive la Palabra, el evangelio es
para vivirlo en cada momento, se nos ha dejado a cargo de la casa y tenemos que estar atentos porque Cristo está presente.
Ojalá descubramos su presencia en los demás, como cuando hemos ido de peregrinación.

EXPERIENCIA DE HOSPITALIDAD

En ocasiones no somos capaces de ver nuestra peregrinación mas allá de unos días de vacaciones que proporcionamos a enfermos o personas con discapacidad. Escuchamos que nuestro voluntariado se limita a cinco días no somos capaces, en tan poco tiempo, mas que de calmar nuestra conciencia y no de impactar en la vida de los que peregrinamos, enfermos o voluntarios.  Nos piden que les contemos los milagros que hemos visto en el santuario.
Pero la realidad es bien distinta. Os invitamos a descubrir en las «experiencias hospitalarias» que el espíritu de Lourdes continua en Madrid, que el encuentro con María es autentico estimulo de evangelización que cambia la vida de enfermos y de voluntarios. Como las actividades de equipos, grupo de jóvenes, las misas de hospitalidad, la formación y el cuidado mutuo cobran todo su sentido.
Hoy os presentamos la experiencia de Mila, Enferma del equipo  dorado un testimonio impresionante.  «La confirmación de Mila»

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