Adviento: Alguien anuncia, alguien viene. 2º Domingo.

Adviento: Alguien anuncia, alguien viene. 2º Domingo.

ALGUIEN ANUNCIA, ALGUIN VIENE.

lo mejor se nos ha pasado, pero hace un año que las reliquias de Santa Bernadette nos visitaron.  Fueron días muy emocionantes porque estuvo implicada toda la Iglesia de Madrid, de Getafe y de Alcala de Henares, y por tanto la hospitalidad de Lourdes. Algunos al principio estaban reticentes y sin embargo se quedaron impresionados con la respuesta que se dio, el seguimiento de todos los actos, y el momento de Gracia que fue conocer y acércanos más a Santa Bernadette.

Desde luego conocer más a Santa Bernadette hasido el mayor regalo, porque ella es la primera que nos enseña a vivir Lourdes en la vida cotidiana. Es ella la que con su vida nos enseña a vivir desde el servicio, pues toda su vida fue un continuo vivir sirviendo a los demás sin creerse nadie especial, ella al encontrarse con la Virgen nos enseña a escucharla, a vivir por los demás y a construir la
iglesia, y lo hizo una niña a la que nadie tenía en cuenta. Ella es la que anuncia lo que ocurrió en la
gruta con su vida más que con palabras. Gracias a la vida de Santa Bernadette nosotros vamos Lourdes.

¡Quien nos iba a decir que cuando salieron las reliquias tardaríamos tanto en devolver la visita! Y en cambio en esos días nos dimos cuenta cómo en nuestros lugares podíamos seguir viviendo lo que
ella nos enseñó. Sí también nosotros en este tiempo tenemos que anunciar, con nuestra vida más que con palabras, que Alguien viene. En medio de todo, estamos llamados a ser gente de Esperanza, mostramos que la alegría de nuestra vida está en reconocer a Cristo en cada persona, en cada situación. Ojalá que en cada encuentro que tengamos dejemos esta esperanza, que el valor de nuestra vida está en que han sido amadas por Cristo, que vino, que está en medio de nuestro mundo a pesar de las enfermedades, del pecado, y sobretodo que esperamos que vuelva. Nosotros anunciamos con la vida que Alguien viene, y nos  salvará.

Lecturas del domingo

1ª lectura
Is 40,1-5.9-11: Preparadle un camino al Señor.

«Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que
se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»

Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos – ha hablado la boca del Señor- »

Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

2ª lectura
2P 3,8-14: Esperamos un cielo nuevo y una tierra Nueva.

Queridos hermanos: No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se
conviertan.

El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos.

Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

EVANGELIO
Mc 1,1-8: Allanad los senderos del Señor. 

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados.

Acudía la gente de judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: -«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Para rezar con la Palabra

Este segundo domingo empieza con una palabra de la primera lectura de Isaías que nos llama la atención: “Consolad, consolad a mi pueblo, dice el Señor” es lo primero que aprendemos en Lourdes el consuelo. Cuantas veces hemos ido allí buscándolo, y lo hemos encontrado en la gruta, en los sacramentos, en el encuentro con los demás. Hemos encontrado el consuelo consolando, y esto lo podemos vivir aquí.

Este domingo nos presenta a San Juan Bautista, es él quien anuncia una vida nueva, esta vida que es ante todo un encuentro con aquel que viene. Es decir reconocer a Cristo en nuestra vida cotidiana y por este encuentro cambiar la vida. 

Testimonio hospitalario

23 de Noviembre al sol con un amigo.

Hay semanas del invierno de Madrid que parecen preparadas; hace sol, buena temperatura, no se oye tráfico y si hubiera dado tiempo el ayuntamiento habría hasta declarado algunos de sus días como festivo. Nadie hubiera apostado por ello, pero esa semana en medio un mes cualquiera, se presenta como una de las mejores del año.

Vivo cerca del hospital Niño Jesús, alguno de Madrid norte podría considerarme hasta vecino del hospital. Me llegan noticias de que Antonio David, compañero sevillista y un amigo, se encuentra esperando compañía para esa semana tan fantástica en el hospital. Para los despistados, este hospital es famoso por encontrarse colindante con el Retiro así que decido llamar a Antonio David y él acepta mi propuesta de pasear por el parque durante varias tardes de esa semana en la que los dos estábamos de acuerdo que queríamos aprovechar.

Salimos el primer día y como preveíamos el parque estaba lleno, obviamente no íbamos a ser los únicos listos. Nos paramos en un bar, tomamos algo y nos dimos cuenta de que por mucho que uno vaya al Retiro uno nunca va lo suficiente. Hablamos sobre la nueva temporada de nuestro Sevilla y sobre este año tan raro en el que no hemos podido vernos tantas veces como nos hubiera gustado. A partir de las 6 el frío comienza a atacar y oscurece el día, toca volver y seguir la conversación para otro momento.

Escribo esto para recordar lo que es una tarde con Antonio David, nada más que una tarde magnífica. Una tarde donde uno puede disfrutar del momento al mismo tiempo que hacérselo disfrutar a él. Porque vivimos apurando las horas y hay veces que es mejor apurar la felicidad de los demás. Antonio David es un disfrutón y de los buenos, un ángel para su madre y un amigo para mí con el que aprendo y comprendo cada vez que coincidimos. Si tienes un amigo que también está necesitado llámale y ve a verle. A veces ayudar a los demás es tan fácil como pasar un día espectacular de una semana espectacular un 23 de Noviembre al sol con un amigo.

Luis

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