“Hoy, que he vuelto al mundo real de la rutina, me doy cuenta del maravilloso regalo que he recibido estos cuatro días en Lourdes. A priori, dada la situación de los enfermos y el plan en sí, es difícil explicar, a la gente que no haya venido, lo divertido del plan. Pero la experiencia vivida no deja a nadie indiferente. En Lourdes, lo triste se convierte en alegre, lo aburrido en divertido y lo normal en extraordinario. Cambiar un pañal o limpiar un vómito, que para cualquiera es una situación complicada, en Lourdes se hace con una alegría impactante. Como me dijo un camillero “Yo antes no limpiaba un culo ni por un millón de euros y ahora pago 390€ todos los años para limpiar decenas durante cuatro días” Ese es el gran milagro de Lourdes.

Muchas veces la Iglesia nos habla de paciencia, alegría o solidaridad. Pero muchas veces, la mayoría, esos sentimientos se quedan en eso, sentimientos. Durante estos días he podido ver como estas palabras pasaban de lo abstracto a lo concreto.

De Lourdes me llevo todo esto. Lo que iba a ser un viaje normal, ha sido una experiencia increíble.
Gracias a todo el equipo rosa por compartir conmigo estos días.
Nos vemos pronto.

Manu Giménez