Testigos de Lourdes, testigos de una experiencia concreta

Me parece que después de la fantástica peregrinación de octubre, donde hemos disfrutado tanto, ahora hay que volver a ponerse en camino. En estos días muchos nos han contado como ha sido Lourdes, este año de la misericordia, donde cada uno ha resaltado algún momento, encuentro, oración, confesión, o tal vez un paseo, o como se han visto al volver de peregrinación, en fin de tantos modos diversos para terminar diciendo: Dios ha pasado por mi lado, la Madre ha vuelto a acogerme, mi vida se entiende desde la cruz, necesitaba experimentar esto… Y es que desde la gruta de Lourdes nace una manera de vivir la fe y esto sí que no lo podemos olvidar.

 Hemos recibido mucho por parte de María, en ella tenemos el modelo de vida y en Lourdes esta experiencia se hace concreta. La aparición, Santa Bernadette, los enfermos, la gruta y el agua, el peregrinar como hospitalidad. Hay muchos movimientos, congregaciones, o experiencias en la Iglesia que tienen a la Virgen en su centro. Y cada una resalta de ella un aspecto, cuando nos gusta alguien siempre decimos que nos gusta todo, pero siempre hay algo que nos llama más la atención. Así para algunos lo que les impresiona más de María es su manera de vivir la Palabra de Dios, para otros es su manera de hacer hogar, otros se fijan en su humildad. Y en los lugares donde hay apariciones nos fijamos en su contenido y en el modo que sucedieron para comprender el mensaje a la luz del fe, que aporta este momento de Gracia tan especial. Así en Fátima, de la cual celebramos pronto el centenario, la palabra central sería La Paz en el mundo. Y esta es la razón de entender porque nosotros nos centramos como hospitalidad de Lourdes en hablar y contar lo que aquí ocurrió y sigue ocurriendo en la gruta.

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Una aparición que culmina con el nombre de la Inmaculada y hecha por medio de Santa Bernadette, una niña que al ver la aparición vuelve a descubrir su dignidad de persona, el amor concreto por los pequeños un camino de penitencia y conversión que la lleva a vivir humildemente, donde los enfermos son abrazados, descubren que la salvación es para ellos, incluso para alguno está salvación se ha manifestado en la sanación, y donde todos aprendemos a vivir sirviendo al prójimo. Este modo concreto es donde parte la espiritualidad de Lourdes, y la podemos vivir en nuestra vida cotidiana. Para algunos es el modo de ser cristianos, para otros es una ayuda en las diversas espiritualidades de la Iglesia, incluso para los que no tienen fe es un camino en su vida. La hospitalidad, por tanto está para que sea conocida esta manera de vivir, y animar a peregrinar a Lourdes.

Así todos podemos venir a peregrinar a Lourdes, aún teniendo carísmas distintos, o de parroquias diferentes, porque la experiencia de Lourdes nos ayuda a vivir bien nuestra fe y el camino propio, pero no venimos a que nuestro camino propio sea el que marque la espiritualidad de Lourdes. Si lo viviéramos así entonces estaríamos utilizando la hospitalidad como un medio para otros fines que no son los suyos.

Por ejemplo, yo que soy  el consiliario y pertenezco al movimiento de los focolares, la hospitalidad no tiene que vivir como los focolares, aunque venga un sacerdote de un movimiento la hospitalidad no es de ese movimiento, o si uno es párroco de un sitio no es que yo tenga que ir a esa parroquia. Si me invitan y voy, siempre será a título individual. Y desde luego que a donde vaya no tenga dudas de que es algo que la Iglesia acoge. Hay experiencias o grupos, que aunque los fines sean buenos también tienen que serlo los medios, así todo lo que signifique hacer las cosas de manera oculta, o discreta como dicen algunos para no revelar sus intenciones, buscar para influir en la sociedad participando de grupos que están enfrentados con otros grupos cristianos no puede ser algo que se de entre nosotros. En otros casos hay mensajes, donde la Iglesia no ha dado su aprobación y que nosotros no podemos darlos o difundirlos como válidos.

La Hospitalidad nos ayuda en nuestro camino cristiano y esta experiencia concreta es la que seguís disfrutando vosotros con vuestra forma de vivir lo cotidiano. Por eso nos encontramos alegres cuando estamos juntos, porque María en Lourdes nos une y nos ayuda a vivir a fondo la fe.

Y este mes con toda la Iglesia de Madrid en la celebración de la Almudena lo pasaremos juntos este día que será una gran fiesta. Que la Virgen nos siga poniendo bajo su manto y Santa Bernadette nos enseñe a ser marianos.