Querida hospitalidad, en esta fiesta tan nuestra como es la Inmaculada Concepción,  demos gracias a Dios por todos los que participamos de ella y pongámosla bajo el cuidado de nuestra Madre, de “ Aquerò” como la llamo Santa Bernadette en la gruta.  En estos días de un modo gracias a todos por haber ayudado y acompañado a las reliquias de Santa Bernadette en Madrid, en Getafe y en Alcalá de Henares. Hemos pasado días de lluvia, dificultades para llegar a los sitios, y sin embargo la alegría ha marcado estas jornadas. Alguien comentaba que cuando escucho que venían las reliquias le parecía que iba a ser un “rollo” en cambio cuando llegaron al hospital de San Rafael descubrió cómo Santa Bernadette le abría al encuentro con el Señor con la misma sencillez de un niño, como ella había el encuentro con la Virgen en la gruta y a lo largo de toda su vida. El primer fruto de esta visita de las reliquias es  el deseo de conocer más a Bernadette y descubrir en ella un modelo de vida cristiana válido para nosotros hoy. Demos gracias por tanto bien recibido, en cierto modo hemos vivido una peregrinación al revés y ha sido Lourdes que ha venido a Madrid. 

Tantos enfermos que han podido pasar, y tantísima gente que no conocíamos que vinieron de todas partes, nos han mostrado el sentido de nuestra hospitalidad que es estar al servicio de la Iglesia, y en nuestro caso de las tres diócesis: Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. Me decía el conductor de la furgoneta que lleva las reliquias que estaba impresionado porque pensaba que esto iba a ser solo para las hospitalidades, en cierto modo algo pequeño, y en cambio ha visto cómo en toda España se acerca tanta gente.

¿ No estará aquí otro fruto de la visita de las reliquias a nuestras diócesis? Muchas veces hemos podido encerrarnos en nuestra hospitalidad, impresionados por los números, o en nuestros equipos donde nos llevamos bien y ya tenemos hasta enfermos y discapacitados que siempre vienen, y en cambio gran parte de la gracia de estos días ha sido abrirnos a toda la diócesis y hacer, lo que sabemos hacer muy bien, poniéndonos a su servicio. Nadie podrá decir que nos hemos apropiado de las reliquias, al contrario nos hemos puesto en contacto con las delegaciones, hermandades, la orden de Malta para que esto fuese de la Iglesia, y nunca de nosotros solos. Por eso a partir de ahora ojalá nuestros equipos se formen con tantos hermanos nuestros que pasan por las parroquias, grupos de iglesia, que como tantas veces nos repite Dº Carlos nuestro cardenal, personas que en Madrid viven solas y al no estar en residencias no nos es fácil llegar a ellas. 

Que suerte que la Madre nos haya llamado a vivir como hospitalarios en todos los momentos de nuestra vida, que suerte que podamos poner bajo su manto, en especial, a los más necesitados por la razón que sea. Feliz día de la Inmaculada